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montaña tonta 1

Composición de Antonio Carretero Cabañas basada en textos de Han Shan. Esta es la pieza primera de cinco que tendrá la suite.

Los intérpretes son: Adela María Espinosa de los Monteros, soprano y percusión. Juan María gómez Márquez, clarinete en Mi bemol, y Antonio Carretero Cabañas, piano.

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arbolito

“Mi arbolito” o bien “arbolito” (ya que el posesivo mi  pierde aquí ese carácter y en cambio trata de expresar el cariño que se le tiene), es una improvisación para marimba, castañuelas, pianito de juguete y bongo, realizada por tres músicos. Mejor que dar más explicaciones prefiero que la escuchéis.

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“danza”

“danza” es la pieza III de la suite “cinco piezas para guitarra” La obra fue concebida de modo que las piezas pudieran ser interpretadas en su conjunto o bien cada una sola. Esta interpretación de “danza” es muy especial para mi, al haber sido realizada por los alumnos de la Escuela de Guitarra “La Romanilla” de Roquetas de Mar, preparados por su profesor, Juan Antonio Núñez, guitarrista para quien compuse la obra. La grabación se realizó el 27 de junio de 2016. Es mi interpretación preferida por la ausencia de pretensiones fuera del hecho mismo de tocar para tocar, no hay preocupación externa al hecho mismo de hacer música juntos, como jugando; me produce alegría escucharla.

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música silvestre

suite ibérica

Trabajo musical realizado por Juan María (clarinete en si bemol) y Antonio (rabel). Es una improvisación que no ha requerido preparación alguna, se basa en el diálogo a partir de un motivo musical muy simple. Las imágenes han sido tomadas con mi celular, son paisajes y momentos de la Península Ibérica.

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cinco piezas para guitarra

cinco piezas para guitarra, antonio carretero cabañas

Los seres humanos sentimos el dolor de todo cuanto existe. Necesitamos que todo que aquello que amamos sea para siempre. Sentimos un dolor sin límites por las personas y cosas cuando dejan de ser.
Si algo realmente somos, es amor, ésa es nuestra esencia. Y es también la esencia de la propia realidad. Conocimiento y amor se confunden. Lo que llamamos mal es la ausencia de conocimiento. La felicidad consiste en amar y fuera del amor no hay felicidad posible.
Esta obra es una parábola en forma de juego: ¿qué cinco cosas salvarías de la desaparición?
Estas son las que yo elijo:
1 amapola, 2 tierra, 3 danza, 4 arroyo y 5 qhantatiururi (poema aymara)
Es decir: todo.
Mejor que escuchar mi obra, yo quiero que se paren a contemplar una amapola de verdad, que tomen la tierra en sus manos y la sientan y la huelan, que se entreguen apasionadamente a danzar; que se sienten junto a un arroyo y lo escuchen, lo contemplen y lo toquen; que miren, escuchen, acaricien, besen y abracen a las personas que aman.
Texto de la pieza nº 5

Qhantati ururi
Suma nayrani
Mistunim
Munirimawa
Utampunkuman
Jacht’aski

Lucero de la mañana
De ojos hermosos
Ven acá afuera
El que te ama
En la puerta de tu casa
Está llorando

Este video pertenece al estreno de la obra que fue compuesta para el guitarrista Juan Antonio Núñez.

Aquí presento la segunda interpretación de la pieza III “danza” realizada por Juan Antonio Núñez a la guitarra y Juanma Cidrón a la electrónica, en el espectáculo “viejoráneo” en Almería

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música silvestre

Preludio en mi bemol menor

Aquí tenéis una improvisación para clarinete y piano, que podemos inscribir dentro de esa búsqueda que llamamos música silvestre. Parece inspirarse en el preludio en mi bemol menor de “El clave bien temperado” de Juan Sebastián Bach, cuya música nos es tan querida. Nuestra improvisación, como podréis escuchar trata de ser muy pobre en materiales, cuando estaba tocando, no sé, pero no podía tocar más que dos teclas del piano (mi bemol y sol bemol), hay por ahí dos notas que se escapan (un re y un si bemol) pero no me gustó eso.

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mambo AMJA

Este mambo es una obra musical en la que quise expresar el júbilo y la alegría de vivir. La composición se ha realizado con pequeñas ideas musicales basadas en varios mambos del acervo popular. Las siglas AMJA hacen referencia a las iniciales de los cuatro intérpretes. Se realizaron 2 grabaciones y luego se montaron de modo que se superponen en cinco pistas, en realidad la obra original es mucho más simple. La idea de la repetición, imitación y superposición de los motivos trata de expresar ese tiempo humano que no es solo cinético sino también eternidad inmanente.
Os ofrecemos también, en el segundo video, la grabación primera tal cual, sin realizar ningún montaje, tiene algunos fallos interpretativos pero es maravillosa.

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el silencio y el mar

Esta obra musical para instrumentos de viento y percusión, está basada en una leyenda recogida en el siguiente cuento de Anthony de Mello:

El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Tenía un millar de campanas. Grandes y pequeñas campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos la escuchaban.
Pero, al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas. Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas. Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó, y escuchó con toda atención. Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oír las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.
Persistió en su empeño durante semanas. Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda. Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras… para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ningún resultado. Por fin decidió desistir de su intento. Tal vez él no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oír las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresaría a su casa y reconocería su fracaso. Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, para decir adiós al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros. Se tendió en la arena, contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar. Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable. Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí mismo. Tan profundo era el silencio que producía en su corazón…

¡Y en medio de aquel silencio lo oyó! El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra… Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía, y su corazón se vio transportado de asombro y de alegría.

Si deseas escuchar las campanas del templo, escucha el sonido del mar.
Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No la rechaces: no reflexiones sobre ella. Simplemente, mírala.

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tratado de música silvestre

– este tratado tiene más preguntas que respuestas y está en proceso de realización-

¿Qué es la Música Silvestre?
“Lo que podemos decir de ella no es ella, sino sólo sobre ella” (AUTOR ANÓNIMO. La nube del no saber)

Queridas compañeras y compañeros que por amistad u otras razones estáis leyendo o escuchando estas torpes palabras: os rogamos que no las consideréis como verdades absolutas, sino como balbuceos de quien está aprendiendo, de modo que busquéis en ellas si hay algo útil y que si halláreis error nos lo hagáis saber.

Para poder expresar en lenguaje escrito nuestro tratado de música silvestre nos hemos fijado en el libro anónimo inglés del siglo XIV “La nube del no saber” que es bien conocido como obra literaria de gran belleza en su estilo y en su mensaje. La razón de ello es la relación íntima que, a nuestro modo de ver, une a la música con la actividad contemplativa.

Hemos tomado literalmente una parte del texto, concretamente de su capítulo 4 llamado: “De la simplicidad de la contemplación; que no se ha de adquirir por el conocimiento o la imaginación”

 

La numeración del texto en ocho puntos, es nuestra, no está en el original. Se ha puesto para encontrar más fácilmente las referencias que se hagan al texto desde los comentarios que iremos realizando.

TRATADO DE MÚSICA SILVESTRE

“De la simplicidad de la contemplación; que no se ha de adquirir por el conocimiento o la imaginación

Acabo de describir un poco de lo que supone la actividad contemplativa.
Ahora quiero estudiarla con más detenimiento, tal como yo la entiendo; a fin de que puedas proceder en ella con seguridad y sin errores.

1. Esta actividad no lleva tiempo aun cuando algunas personas crean lo contrario. En realidad es la más breve que puedes imaginar; tan breve como un átomo, que a decir de los filósofos es la división más pequeña del tiempo. El átomo es un momento tan breve e integral que la mente apenas si puede concebirlo. No obstante, Es de suma importancia, pues de esta medida mínima de tiempo se ha escrito: (Habréis de responder de todo el tiempo que os he dado). Y esto es totalmente exacto, pues tu principal facultad espiritual, la voluntad, solo necesita esta breve fracción de un momento para dirigirse hacia el objeto de su deseo.

2. Si por la gracia fueras restablecido a la integridad que el hombre poseía antes de pecar, serías dueño total de estos impulsos. ninguno de ellos se extraviaría, sino que volaría al único bien, meta de todo deseo, Dios mismo.
Pues dios nos creó a su imagen y semejanza, haciéndonos iguales a él, y en la encarnación se vació de su divinidad, haciéndose hombre como nosotros.

3. Es Dios, y sólo él, quien puede satisfacer plenamente el hambre y el ansia de nuestro espíritu, que, transformado por su gracia redentora, es capaz de abrazarlo por el amor.

4. Él, a quien ni hombre ni ángeles pueden captar por el conocimiento, puede ser abrazado por el amor. El intelecto de los hombres y de los ángeles es demasiado pequeño para comprender a Dios tal cual es en sí mismo.
Intenta comprender este punto. Las criaturas racionales, como los hombres y los ángeles, poseen dos facultades principales: la facultad de conocer y la facultad de amar.

Nadie puede comprender totalmente al Dios increado con su entendimiento; pero cada uno, de maneras diferentes, puede captarlo plenamente por el amor. Tal es el incesante milagro del amor: una persona que ama, a través de su amor, puede abrazar a Dios, cuyo ser llena y trasciende la creación entera.

5. Y esta maravillosa obra del amor dura para siempre, pues aquel a quien amamos es eterno. Cualquiera que tenga la gracia de apreciar la verdad de lo que estoy diciendo, que se tome a pecho mis palabras, pues experimentar este amor es la alegría de la vida eterna y perderlo es el tormento eterno.

6. Quien, con la ayuda de la gracia de Dios, se da cuenta de los movimientos constantes de la voluntad y aprende a dirigirlos hacia dios, nunca dejará de gustar algo del gozo del cielo, incluso en esta vida. Y en el futuro, ciertamente lo saboreará plenamente. ¿Ves ahora por qué te incito a esta obra espiritual?

7. Si el hombre no hubiera pecado, te habrías aficionado a ella espontáneamente, pues el hombre fue creado para amar y todo lo demás fue creado para hacer posible el amor. A pesar de todo, el hombre quedará sanado por la obra del amor contemplativo. Al fallar en esta obra se hunde más a fondo en el pecado y se aleja más de dios. Pero, perseverando en ella, surge gradualmente del pecado y se adentra en la intimidad divina.

8. Por tanto, está atento al tiempo y a la manera de emplearlo. Nada hay más precioso. Esto es evidente si te das cuenta de que en un breve momento se puede ganar o perder el cielo. Dios, dueño del tiempo, nunca da el futuro. Sólo da el presente, momento a momento, pues esta es la ley del orden creado.

Y dios no se contradice a sí mismo en su creación. El tiempo es para el hombre, no el hombre para el tiempo. Dios, el señor de la naturaleza, nunca anticipará las decisiones del hombre que se suceden una tras otra en el tiempo”.

– FIN DEL TRATADO DE MÚSICA SILVESTRE-

Así damos por concluido el tratado de música silvestre, quedando pendiente la realización de una serie de comentarios al mismo que lo refieran concretamente al hecho musical y que se irán publicando progresivamente.

COMENTARIO INTRODUCTORIO AL TRATADO DE MÚSICA SILVESTRE

Queridas compañeras y compañeros que os acercáis a estas hojas con palabras escritas: os mostramos nuestra gratitud y os pedimos que nos déis aviso, si en ellas halláis torpeza o error.
Sentimos necesidad de comunicaros nuestra preocupación por si acaso algunas o algunos de vosotros sintiéran turbación por la expresión abiertamente religiosa manifiesta en nuestro tratado. Pedimos pues perdón a quienes sientan molestia o discriminación por este motivo, al tiempo que aclaramos nuestra intención a este respecto.
Nuestra perspectiva es inclusiva, no hallamos diferencia ontológica entre las personas que se consideran creyentes, agnósticas o bien ateas, el hecho de que Dios exista o no es independiente de que lo creamos o no. Dicho de otra manera (citando a Anthony de Mello): el ateo y el creyente cometen el mismo error: afirmar o negar algo sobre lo que no puede decirse absolutamente nada.

Nos basamos en la convicción de que la verdad es la realidad misma y que los conceptos o ideas acerca de ella no son la realidad, sino más bien que su realidad es la de ser conceptos e ideas, que pueden o no resultar de utilidad.

Por ello, les pedimos que la teología y los contenidos religiosos habidos en el texto los tomen en este sentido: como una ayuda para el acercamiento a la realidad y no como un sustituto de la realidad.

Si elegimos este fragmento de LA NUBE DEL NO SABER para constituir nuestro Tratado de Música Silvestre fue en razón de la belleza del mismo y de lo adecuados que nos resultan: su concepto del tiempo, el conocimiento por el amor, y la concepción de nuestra naturaleza humana hecha a imagen de Dios mismo.

Estos tres conceptos nos resultan muy útiles al referirnos a la música por ser ésta una actividad que sucede en el tiempo, por ser un acto de amor y conocimiento y por lo que esperamos que sea nacida de nuestra naturaleza humana genuina y primigenia.

Por todo ello es que hemos dado por terminado el tratado en su expresión completa y simple al mismo tiempo, a modo de ese instante mínimo pero real al que alude el autor de La Nube.

COMENTARIO PRIMERO AL TRATADO DE MÚSICA SILVESTRE

Ahora vamos a aventurar una definición de música silvestre, si bien es difícil porque no es algo que esté realizado sino más bien una búsqueda.
Música silvestre es música improvisada que brota en el instante presente, música que trata de ignorar todo contenido aprendido y trata de prescindir del bagaje cultural. Es una música que nacería de las estructuras previas del conocimiento.
Por decirlo de otra manera: Música silvestre es lo que queda cuando quitamos lo que no es, a saber: contenidos y saberes culturales acumulados por la transmisión cultural, lo que llamamos tradición.
Queremos salir al paso de interpretaciones maximalistas y dogmáticas ajenas a nuestras intenciones afirmando que amamos las tradiciones musicales de todas las culturas y en concreto la música popular, y que consideramos la música silvestre simplemente como una realidad más entre todas las que habitan en ese paisaje grande que es la música toda.

Nos ronda la intuición de que existe una relación simple y básica entre la música folclórica y lo que estamos tratando de comprender y concebir como la música silvestre. Y ello a pesar de se entiende que las vanguardias son intentos (no sé si logros) de ruptura con la tradición. La música popular es música basada en la tradición, generalmente no es música escrita sino que se transmite oralmente. Entonces la música silvestre ¿tiene la intencionalidad de ser ruptura con la tradición? ¿o no? Bien: nos interesa esta pregunta mucho. En principio decimos que no hay intencionalidad de ruptura en absoluto, en ese sentido no hay intencionalidad de ser vanguardistas, ni de hacer cosas que no se la han ocurrido a nadie.

Una de las cualidades que contemplamos al hacer música silvestre es que ella es relacional, esta cualidad es especialmente clara y evidente cuando varias personas participan en su realización. En este sentido la música silvestre es escuchar, imitar y dialogar.

Otra de sus cualidades nos va pareciendo ser su simplicidad: la música surge de elementos comunicativos muy simples que se comparten, proliferan y se desarrollan hasta que llega el momento de reposo. En este sentido no es una música difícil, ni obstrusa, más bien es comprensible y casi siempre diáfana y gozosa.

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